Temp Ciclónica (2)

¿Quién fue Ramazzini?

Bernardino Ramazzini (1633-1724) fue un médico italiano considerado como el padre de la Medicina del Trabajo. Uno de sus aportes más significativos fue su Tratado De morbis artificum diatriba (Enfermedades de los trabajadores), publicado en 1700. Varios son los ensayos y resúmenes que se pueden encontrar en la web sobre la famosa obra de Ramazzini, pues permitió sentar las bases de lo que conocemos como Medicina del Trabajo que según la OMS y la OIT (comité conjunto, 1950), es la disciplina que tiende al “… perfeccionamiento y mantenimiento del más alto grado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones; la prevención de trastornos de la salud causados por riesgos resultantes de los factores adversos; la colocación y mantenimiento del trabajador en un ambiente de trabajo adaptado a sus condiciones fisiológicas y psicológicas y, resumiendo: la adaptación del trabajo al hombre y de cada hombre a su trabajo”.

Si quieres conocer mejor el tratado, en el siguiente enlace te dejo una maravillosa recopilación de la obra de Ramazzini realizada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) y la Asociación Instituto Técnico de Prevención (ITP), ambas instituciones españolas que recomiendo para consultar información en sus sitios web. En ella, a parte de la traducción bilingüe español / latín, podrás encontrar comentarios de expertos en Prevención de Riesgos Laborales en España, presentación y prólogo que te ubican perfectamente en el contexto histórico de Ramazzini, sin desperdicios.

Ahora bien, la entrada de hoy se llama “Lecciones de Ramazzini” y no me refiero a las recomendaciones médicas de Ramazzini o a su metodología, sino que al leer la obra De morbis artificum diatriba me pude percatar de algunas virtudes de Ramazzini que son dignas de imitar, lecciones de vida que podemos incorporar a nuestro día a día, no solo en el entorno laboral, sino en todas las esferas de la vida.

Lección #1 Humildad

Citando su obra, dice en los primeros párrafos “Recibe, pues, compasivamente, amigo lector, este mi tratado, compuesto, aunque con cortas galas, para bien de la sociedad o, al menos, para alivio de los artesanos y, si es de tu agrado, da tu aquiescencia a la obra, con la que no se pretendió alcanzar gloria, sino servir de provecho y con la que cumplir un deber“. Tenemos delante a una persona que dedicó gran parte de su tiempo no para su reconocimiento (que indudablemente lo merece) sino para ayudar a los demás.

Lección #2 Trabajo en equipo

Otro segmento de la obra dice “Reconozco, pues, que me dispongo a publicar una obra imperfecta o, más bien, una obra que sirva de estímulo para que otros colaboren en ella hasta que consigamos tener un tratado íntegro y completo en todos sus apartados que merezca un puesto en el foro de la medicina” Una vez más nos demuestra que no busca vanagloriarse, sino que “tira su obra por el piso” anhelando que si de algo sirve, sea para crear algo mayor en conjunto (y sí que se hizo algo, toda una rama de la medicina). Y si bien Ramazzini es considerado el padre de la Medicina del Trabajo, se necesita de una familia para ser padre y precisamente aquellos que se sumaron fueron parte del éxito que permitieron la evolución de la Medicina del Trabajo e iniciaron el camino a otras disciplinas como la Ergonomía.

Lección #3 Hacer el bien sin mirar a quien

El trabajo en la antigüedad era visto como un castigo y la mayoría de los trabajos que analizó Ramazzini, en sus inicios, eran realizados como castigo (imagínate inhalando vapores y emanaciones de mercurio como todo un minero de aquel tiempo). Posiblemente (ubicándome en el contexto histórico de la obra) las personas pensaban que esos trabajadores merecían dicho castigo, sin embargo, las condiciones infrahumanas (entre otras razones) despertaron en el padre de la Medicina del Trabajo el interés por mejorar sus condiciones de salud. En la obra se nos relata que no era costumbre que los médicos visitaran talleres o sitio de trabajo, ni si quiera se consideraba importante la profesión de la persona al analizar síntomas. Pero Ramazzini no escatimó la condición social de estas personas y ese es un ejemplo digno de seguir. Quizás en tu trabajo te relaciones con personas de “menor categoría social” pero esa no es razón para privarle de sus Derechos Humanos, pues antes de ser ricos, pobres, clase media, somos personas y por más experto que seas en algo, eso no te otorga la autoridad de rechazar a nadie.

Lección #4 Ser prácticos

Como dije anteriormente, los artesanos y trabajadores no eran una clase a la que se le prestara mucha atención. Y me causó mucha gracia el siguiente fragmento: “Yo he observado que en la práctica ocurre no pocas veces que, si los obreros no curan pronto, vuelven enfermos a sus talleres, eludiendo los prolijos cuidados de los médicos. Estos sirven para tratar a los ricos, a quienes les sobra tiempo para estar enfermos (y que a veces simulan estarlo para hacer ostentación de sus riquezas, como de uno de ellos se burló en otro tiempo Marcial), asistidos por unos médicos a los que se ha hecho venir por nada; pero no se puede tratar así a los hombres que trabajan. En efecto, “los ricos” (como dice también el mismo Platón) “no se ven agobiados por ningún trabajo renunciando al cual no puedan seguir viviendo“.

Al parecer los pocos que sí prestaban servicios a los trabajadores eran muy teóricos y digamos que “mente cuadrá” pues les faltaba el poquito de empatía que a Ramazzini le sobraba. Cuando nos veamos frente a situaciones debemos saber los recursos con que contamos, y nuestra realidad. Quizás ese fue uno de los factores que contribuyó al “boom” de esta obra ya que daba precauciones y remedios para los trabajadores, tomando en cuenta la realidad de las personas, pues ellos no podían darse el lujo de quedarse acostados y privarles de alimento a su familia.

Lección #5 Empatía

Tal como mencioné, a Ramazzini le sobraba empatía, no asombra que sea médico. Así pues, menciona que “… es igualmente justo que el arte de la Medicina aporte su colaboración en beneficio y ayuda de aquellos por los que tanto se ha preocupado la jurisprudencia y que con un cuidado especial — cosa que hasta ahora ha desdeñado — mire por su integridad a fin de que, en la medida de lo posible, puedan aquéllos ejercer sin peligro la profesión a la que se han dedicado”. Por qué un médico tan moderno e ilustrado se preocuparía por la exposición al peligro de unos miserables (sabiendo que los servicios médicos eran casi un lujo reservado para los nobles, cosa que no ha cambiado tanto), pues en mi opinión le sobraba la empatía, él salió de su comodidad y se fue a los talleres, a las minas, a las cloacas, a los conventos y se puso en el lugar del otro y hasta describió lo desagradables que eran ciertas sensaciones como olores hediondos. Quizás eso nos falta a veces al investigar un accidente o al diseñar una estación de trabajo o al emitir un simple juicio, quizás ponernos en el lugar del otro es otra de las acciones a seguir que nos ayuden a ser mejores personas.

Quiero terminar esta entrada con una reflexión propia y unos versos que se muestran en uno de los comentarios del enlace que les compartí, se incorporó esta rima popular relacionada a las enfermedades a las que están expuestos los artesanos del vidrio.

“Lágrimas a cuenta gotas,

por las mejillas del vidriero,

de tantas y tantas horas,

como sus ojos sufrieron.

Postura erguida de acoplo,

ciñendo el rostro y ojos de atino,

un sudor que repara con vino,

acorta su vida, soplo a soplo.

Pinten fraguas de Vulcano,

canten trovos los juglares,

del sin fin de enfermedades,

que siempre tuvo este artesano.”

Para beneficio de todos y gracias a los esfuerzos de personajes tales como Bernardino Ramazzini, las condiciones laborales ya no son las mismas del siglo XVII, sin embargo, todavía quedan retos para todos aquellos que de alguna u otra manera podemos y queremos contribuir con el bienestar de otras personas. Sin importar que seas Prevencionista, Abogado, Ingeniero, empresario o ninguna de las anteriores, recordemos siempre el respeto a la vida, la necesidad condiciones justas de trabajo y que los años que ha costado llegar a donde estamos hoy nos motiven a seguir adelante.