ST BANNER (2)

Durante la noche del pasado sábado 6 de octubre de 2018 pude sentir el terremoto de 5.9 en la escala de Ritcher con epicentro a 19km NE de Puerto de Paz, Haití. A pesar de que yo estaba a más de  270 km de distancia del epicentro, por la magnitud y profundidad se pudo sentir el evento que ocurrió a nuestros vecinos haitianos en suelo dominicano. Fue breve e inicialmente no sabía si era que yo me estaba moviendo mucho o si era un movimiento telúrico por lo que tomé un punto de referencia y pude notar que efectivamente había movimiento. Al instante el movimiento cesó.

De inmediato una amiga que trabajaba en el sismológico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo me dijo que revisara la página de USGS (United States Geological Survey  – ) para confirmar que el movimiento que sentí, ya que la mayoría de las personas con la que estaba esa noche no lo sintieron. Efectivamente había ocurrido un terremoto en Haití y solo me llegó a la mente la película “San Andreas” con La Roca, que había visto unos días antes. Agraciadamente, el evento no fue tan trágico como el de la película, pero por el momento al menos se registran 12 muertos y 135 heridos (CNN en español).

Además esta mañana he recibido varios mensajes de noticias que me parecían un poco incompletas, ya que solo tenían como objetivo alarmar o tratar de “predecir” un evento mayor, cuando se sabe que hasta el momento no existen mecanismos comprobados científicamente para predecir día, hora, ubicación y magnitud de un terremoto. Por lo que me leí casi completa el listado de Preguntas Frecuentes de las USGS, recomiendo totalmente la sección de Mitos.

No podemos evitar que se produzcan terremotos de manera natural, pero podemos mitigar significativamente sus efectos identificando riesgos, construyendo estructuras más seguras y brindando educación sobre seguridad contra terremotos. Al prepararnos para los terremotos naturales, también podemos reducir el riesgo los efectos del fenómeno (como las fatalidades).

Aquí te dejo algunas pautas de actuación antes, durante y después de un terremoto. Estas pautas puedes ponerlas en práctica tanto en el hogar como el trabajo, al transportarte o donde sea, pues nunca se sabe dónde nos encontrará la emergencia. Además, algunos consejos aplican para cualquier tipo de emergencia.

Antes

  • Identifica los riesgos y puntos seguros: por ejemplo si en tu área de trabajo existe un techo falso o luminarias de tubos y estantes y para el colmo tu escritorio no parece ser muy robusto, es buena idea buscar una columna cerca o sugerir un cambio en la distribución de manera que si te agachas puedas formar el triángulo de la vida con facilidad. Como he dicho, en mi opinión el sitio más peligroso en la casa es la cocina, por eso trata que esa sea la última opción en el hogar o en el trabajo.
  • Identifica fuente de información confiable: cuestiona los “Forwards” de WhatsApp de tu querido tío Fulano, por más que confíes en él, sobre todo en eventos tan impredecibles como los terremotos, yo recomiendo consultar directamente en la página de la USGS, que monitorea estos eventos a nivel global.
  • Prepara el kit de emergencias: debe contener agua,  alimentos no perecederos, linterna con baterías, radio
  • Conoce las señales de alerta: Si en tu trabajo o en tu ciudad tienen mecanismos de alerta, conócelos. Suelen ser Sirenas con luces, pero quizás el sonido para alarma de incendio es distinto al de terremoto, conoce la diferencia. Si no hay señal de alerta, sería buena idea investigar los organismos locales que podrían ayudar a hacer realidad este tipo de alerta e impartir educación en cuanto a preparación ante emergencias.
  • Define un plan: punto de encuentro, rutas alternas para llegar al punto, contactos de emergencia, responsabilidades, un checklist que nos recuerde, una fecha de actualización, no vaya a ser que en la emergencia te des cuenta que tu kit de emergencia tiene comida y medicamentos con más de un año de vencimiento.
  • Aprender a usar un extintor y algunos fundamentos de primeros auxilios puede salvar una vida.
  • Retira obstáculos de las rutas de salida.

Durante

  • Cliché pero necesario, Mantener la calma. Ojo, mantener la calma no es quedarse paralizado, sino evitar llegar al terreno del pánico, gobernado por ideas absurdas tales como: Aunque soy la persona que está más lejos de la puerta, debo salir primero; afuera no está temblando, así saldré rápido; obviamente gritar hará que los demás se sientan seguros y así sucesivamente.
  • Ubícate en ese punto seguro que ya habías identificado, evitando a toda costa ventanas y objetos que puedan caerse.
  • Si necesitas ayuda, pídela. Si no sabes como brindar un tipo de ayuda, no trates de ser un súper héroe, pues podrías empeorar las cosas, a veces se ayuda más al no hacer nada.

Después

  • Una vez termine el movimiento, sal de la instalación, dirígete al punto de reunión que haya determinado tu empresa o familia. Utiliza las escaleras, nunca ascensor, pues podrías quedarte encerrado o caer abruptamente al fondo.
  • Cierra las llaves de gas, paso de agua y desconecta aparatos eléctricos que podrían provocar un incendio.
  • Recuerda que pueden haber réplicas, mantente alerta.
  • Las líneas de telecomunicaciones quizás puedan colapsar, así que manten el teléfono solo para llamadas de suma importancia (como para pedir ayuda a los organismos de rescate).
  • Si tienes las aptitudes, colabora con los rescatistas retirando escombros y buscando personas.

Como siempre, la prevención siempre es la mejor forma de gestionar las emergencias. Mantente informado y realiza ejercicios (simulacros) en forma de práctica, así estarás más familiarizado con las actuaciones y te saldrá de manera natural.